miércoles, 18 de septiembre de 2013

Sekitsui (4)

Capítulo Cuatro

Cuando te das cuenta

Su cara es como un libro abierto. No hace falta decir nada para saber su próxima queja, pero en serio, esa ropa me ponía de los nervios. Esta mañana, cuando hemos llegado al pueblo, he comprado una pieza de ropa más adecuada para una mujer. Ahora mismo estoy sentado en una de las mesas de este bar, contrataron esta guardaespaldas para protegerme, pero en vez de eso está preparando un plan de asesinato para mi. Parece que no le ha gustado para nada el hecho de que la obligue a vestir como diós manda.

-¿En serio tengo que llevar esto?-Se queja.
-Las mujeres no deben enseñar el ombligo todo el tiempo- le contesto.
-Que idiota-dice para si misma.
-¡Te he oído!
-Era la intención.
-Oye, aunque no te guste sigo siendo tu cliente.

Después de decir esto me levanto y dejo el dinero sobre la mesa. Ya en la puerta, Leia se inclina haciendo una reverencia:

-Usted primero mi señor -dice a modo de burla.

Ya ni me molesto en seguir su broma, simplemente la ignoro y salgo del edificio. Al darme cuenta de que mi ''guardaespaldas'' no me sigue, me giro rápidamente. Su mirada se dirige hacia el interior del bar, algo ocurre.

-¿Qué ocurre?

Se dirige a mi a paso rápido y me acerca su boca al oído. 

-No esperaremos a mañana. Esta misma noche nos iremos al siguiente destino. 
-¿No dijiste que era muy peligroso ir de noche por esa ruta?
-Tu hazme caso.

Se adelanta y sigue andando en dirección a la plaza. Le miro fijamente la espalda, sus cicatrices son lo primero que se cruza por mi mente, por un momento siento como si me dolieran a mi. Recuerdo que se puso nerviosa cuando se dio cuenta de que no llevaba la capa, por eso fingí no haber visto nada. Mientras pienso en esto, llegamos al mercado. Hay unas cuantas paradas con comida y ropa situadas en la plaza principal.



**********

Una vez hemos comprado todo lo necesario para el viaje, nos dirigimos hacia la posada donde se suponía que íbamos a pasar la noche para recoger lo que hemos dejado allí. Leia no ha bajado la guardia desde que salimos del bar, no para de mirar a todas partes, está muy rara. Algo está pasando y me irrita bastante el hecho de que no me diga nada, si hay algo peligroso aquí, nos concierne a los dos. 

-¿Se puede saber que ocurre?- le digo un poco molesto.
-No lo sé -contesta sin vacilación.
-En serio, si hay algún problema quiero saberlo.
-Ya te he dicho que no lo sé. 
-¿Y a qué viene esta preocupación?
-Instinto, algo que a ti te falta.

Justo en el instante que termina de hablar, empiezan a sonar gritos. Son de una mujer. Provienen del callejón que hay dos calles abajo. Nos quedamos callados y nos miramos el uno al otro. Por la cara de ella diría que pretende fingir no haberlo oído, pero yo no puedo taparme las orejas y hacer como si nada. Los gritos se vuelven a oír, ''ayudadme'' es la palabra que escuchamos. De repente, Leia toma mi brazo y tira de él con fuerza, me pide que me olvide de esto y nos vayamos. Antes de que pueda replicarle, una mujer sale cojeando de entre la oscuridad. Me giro rápidamente para descubrir una joven llorando en el suelo. Tiene heridas en las piernas y viste con ropas muy sucias. Se acerca arrastrándose por el suelo, su mano atrapa mi ropa, está temblando. Sus lágrimas no paran de caer, mi corazón se encoge. Segundos después aparece la silueta de un hombre, las manos que me retienen aprietan más fuerte. Esa silueta se revela como un señor de unos cuarenta años, de fuerte complexión y aspecto de delincuente, lleva un bastón en mano y su cara refleja enojo. Trago saliva, aunque lo dudo por unos segundos, extiendo mis brazos y me planto frente a él, dejando a Leia detrás de mi. Sé que no soy nada, que me caeré al primer golpe, que probablemente solo me esté haciendo el héroe y que si el hombre no me mata lo hará mi guardaespaldas. Se para justo delante de mi, tuerce su cuello como si me examinara y se ríe con confianza. Alza el bastón al aire. Cierro los ojos y me preparo para el impacto, imagino el dolor antes de sufrirlo en carne propia y aguanto la respiración por un momento. Oigo la voz de Leia, me está insultando. Pasan los segundos y no siento nada, cuando abro los ojos de nuevo, veo una de las visiones más hermosas que jamás volveré a tener.

La chica por la cual yo no daba ni una moneda está parada frente al gigante. Con expresión indiferente, manda por los aires el bastón. En cuestión de segundos se pone en pose para luchar. Sus piernas se mueven con gracia, el hombre duda por unos instantes y da un paso atrás con inseguridad. Leia no retrocede, aprovecha y, con una patada increíblemente rápida, le golpea en la rodilla haciendo que la montaña frente a ella se doble un poco. Con el orgullo herido, se vuelve a levantar para golpearla. Sin embargo, ella esquiva todos los golpes con rápidamente, parece que esté bailando entre los movimientos de su adversario. Hay momentos en que la pierdo de vista. Su cara no muestra ningún síntoma de agotamiento, no obstante, su contrincante no logra seguir su rimo. En el momento justo, ella se para a su espalda y lo tumba de un fuerte codazo en la cabeza. El hombre finalmente es derrotado y cae inconsciente al suelo.

Nos alejamos del sitio a toda prisa. A pesar de todo, no he soltado la mano de esa muchacha, aunque mejor dicho... Ella no ha querido soltarme.


**********

Cuando por fin logramos respirar a salvo tras una larga carrera, me doy cuenta de que Leia está muy cabreada. Me la quedo mirando sin saber bien que decir o como reaccionar, pero ella no tarda en cambiar el ambiente... Su expresión pasa del enojo a la indiferencia, como cuando luchaba hace solo un momento. Deja la marca de su mano por toda mi cara.

-¿Eres un poco idiota no? -me dice con una voz calmada.
-¡¡¿A qué viene esto?!! -le grito enfadado.
-Te engañan con facilidad -sigue diciendo como si nada.
-¡¿Esto es por querer defender una mujer?!

Sin responderme, coge y tira fuertemente del brazo de la chica, que hasta el momento aún no se había soltado de mi mano. De una sacudida la trae frente a ella, no para de temblar. La analiza de arriba a abajo sin mostrar ninguna clase de emoción. Sin decir una sola palabra, la aleja de mi arrastras, el miedo a que haga una locura pasa por mi cuerpo, poniéndome alerta de lo que sucederá. Intento pararla y hablar con ella, pero esos ojos fríos no se dirigen a mi ni una sola vez. 

Tratándola como una muñeca rota, la tira al suelo sin ninguna clase de miramiento y saca su daga. Se me pone la piel de gallina y, pensando en lo peor, aprisiono su muñeca con toda mi fuerza. A pesar de eso, se libra de mi mano de una sola sacudida y me empuja hacia atrás. Con su pie retiene el pecho de la temblorosa joven, la cual debe estar aterrorizada en este momento. Leia clava la daga con fuerza y rabia  en el suelo, justo al lado su cuello. Mientras añade presión en el pie, privándola de cualquier forma de escapar.

-¡¡YA BASTA!! -le grito muy fuerte.
-Estoy trabajando, no me molestes -dice sin apartar la vista de ella.

La chica me mira pidiendo ayuda a través de sus ojos, las lagrimas empiezan a caer de nuevo y empiezo a entender las intuiciones del jefe de la posada. 

-¿Qué pensabas hacer con esto?-sigue hablando Leia.
-Ayu... Ayúdame...

Quita el pie de encima la chica y, acto seguido y sin vacilar, la levanta del suelo tirando de su ropa. Como si se tratara de un trapo sucio, la estampa contra la pared. 

-¡¡Leia ya basta, déjala en paz!!

Me ignora... Se acerca a ella, la cual se ha desmayado del golpe, y registra el único bolsillo que tenía en sus lamentables ropas. Viene hacia mi y me tiende un pequeño objeto en la mano, es una botella de cristal con un líquido azul en el interior.

-¿Recuerdas el veneno por el cual llevas el brazo vendado? -dice Leia en voz baja- Pues este podría matarte aún más rápido. Te han encontrado. 

En este mismo instante el estómago empieza a dolerme y siento que todo a mi alrededor empieza a caerse. Es como si lo que me está ocurriendo ahora no fuera real. He tenido la muerte pegada a mi todo el rato sin darme cuenta, he bajado la guardia por el aspecto inofensivo de esa muchacha y casi me cuesta la vida.


**********

Leia está hablando con el dueño de la posada, a unos metros de la mesa donde estoy sentado. Con la cabeza apoyada en la palma de mi mano, miro por la ventana a unos niños que juegan delante del local. Suelto un amplio suspiro, me siento un completo inútil. Desde lo ocurrido, no paro de pensar en lo mucho que la he subestimado... Nunca había visto moverse a nadie con esa soltura, casi no veía ni como sus pies tocaban el suelo, nada que ver con una simple matona. No solo es más fuerte de lo que yo seré en toda mi vida, tiene un instinto de peligro como el de un animal salvaje. Intento imaginar como habría sido su vida hasta antes de contratarla, y como lo seguirá siendo luego. ¿Porqué una niña como ella se ve tan mayor? Tiene mucho peso bajo esa pequeña espalda. Cuando pienso en ello me doy cuenta de lo idiota que soy cada vez que me lamento de mi vida, de cómo las cosas me van siempre mal. Nunca me ha faltado nada, a pesar de las cosas duras que me hayan sucedido, siempre ha habido alguien a mi lado que me ha ayudado, ¿A quién ha tenido una chica que pudo ver fácilmente las intenciones de una mujer de apariencia desdichada? No confía en nada ni nadie, es alguien que ha pasado por mucho.

Llega un momento en el que me canso de pensar en cosas tan duras, necesito un poco de aire. Salgo un momento del local para sentarme al borde del abrevadero de caballos. Los niños que hasta ahora había estado observando desde la ventana me señalan varias veces mientras hablan entre ellos, parece que han pausado su juego. Se acercan a mí y me rodean en forma de semicírculo. El más pequeño, un chico rubio que rondará los siete años, se adelanta un poco del grupo. Al acercarse un poco me doy cuenta de que en realidad es una niña.

-Señor, ¿Verdad que Sekitsui es una bruja?

La pregunta me pilla un poco por sorpresa, hacía ya años que no oía ese nombre. Antes, cuando aún vivía con mi familia y un amigo venía de visita son su hermano pequeño, para que se estuviera quieto le decíamos que vendría Sekitsui a llevárselo por hacer demasiado ruido. Ahora que lo pienso, era un poco estúpido... No tenía la fama de secuestrar niños, de echo, ella misma era una niña. Cuando te hablaban de ella nunca hacían referencia a la joven, siempre lo hacían a su predecesora. Nunca te decían sobre sus crímenes, sino de los que podía cometer si no la mataban. Las veces en que la Sekitsui asesinaba no eran escasas, pero casi siempre resultaban ser ladrones o asesinos. Nunca entendí porqué la suma de dinero por cazarla era tan alta siendo una simple asesina que apenas debía tener unos doce años, siempre tuve la impresión de que había mucho más sobre ella de lo que el reino permitía saber a la gente... De todos modos dejé de pensar en ello durante el tiempo que me escondí en la posada, ni siquiera recordaba el nombre y mucho menos su apariencia.

-Usted también piensa lo mismo ¿A que sí?- insistía la niña.
-¡No, ella tiene sangre de bestia, me lo dijo mi padre y él no miente!-dijo otro chico mientras se adelantaba unas pasas.
-Sekitsui desciende de los dragones.-replicaba otro desde una esquina.

Estos niños solo quieren que un adulto les diga quién está en lo correcto, entonces los otros no lo podrán negar. Me recuerdan a las gemelas que me despertaban cada mañana, cuando discutían sobre una diferencia de opiniones, siempre acudían a su padre para que él les diera la razón.

-¡Ella tiene el pelo blanco como las brujas!
-Pero sus ojos son rojos como el de las bestias.

Uno de los niños que aún permanecían en el semicírculo se me acerca. Lleva un papel en sus manos, parece que lo ha arrancado de algún sitio. Me mira en silencio por unos segundos antes hablar.

-¿Usted qué cree? ¿Qué se supone que es?-me pregunta mientras saca el papel.




Por un momento me quedo de piedra al ver el dibujo. Empiezo a recordar su aspecto en los carteles de hace años. Esa mirada, aún si es un simple dibujo puedo saber inmediatamente que la he visto antes. Ni siquiera han pasado tres horas desde que vi esa expresión.

-¿Estás listo para empezar el camino?- dice una voz detrás de mi.

El niño coge el cartel rápidamente y se larga junto con los demás, que se han cansado de esperar a que les conteste. Cuando por fin me incorporo, Leia se quita por un momento la capucha y me mira a los ojos.

-¿Ya has salido de el trance o tendré que esperar otra hora más?

En ese momento intento inventar mil excusas para no creer en mis propias sospechas. La chica enfrente mio tiene el pelo dorado, además, ¿cómo una persona podría cambiar el color de sus ojos? No son rojos, sino de un hermoso verde. Rita había confiado en ella para hacer de guardaespaldas, es imposible que ella sea Sekitsui. A pesar de esos pensamientos, no puedo dejar de sentir que estoy en lo cierto. Su forma de actuar, de pelear, todas esas cicatrices... Si solo hubiera sido por su aspecto no la habría reconocido o simplemente habría pensado que tienen similitudes. Pero esa expresión, esa mirada... Eso es lo que me convencía de que era ella.


sábado, 27 de octubre de 2012

Sekitsui (3)

Capítulo tres

Una extraña flor

Las mujeres son como las flores, todas sin excepción poseen una belleza única y, a simple vista, parecen muy frágiles, pero pueden resistir tormentas. No posean un cuerpo fuerte como el de un hombre, pero son muy resistentes. A pesar de que caigan se vuelven a levantar, aunque les duela aguantarán, por muy complicado que sea el camino ellas llegarán al final, aún si es con una pierna menos. Eso es lo que mi padre decía siempre. Mi madre no podía levantarse de la cama y nunca me dejaron tocar su mano. Estaba infectada, su cuerpo se iba deteriorando cada vez más y ni los mejores médicos pudieron siquiera ralentizar el proceso. Ella jamás me había visto desde el parto.

Yo nunca creí en las palabras de mi padre. Para mi, las mujeres son seres de débil espíritu. La primera vez que me dejaron ver a Madre, ella ni siquiera giró su cabeza para mirarme.


**********

Alguien está gritando en mi oreja. Al principio, las voces suenan lejanas, como si formaran parte de un sueño, pero me doy cuenta de que son bien reales en cuanto me doy un cabezazo contra el suelo. Rápidamente me levanto del suelo. Las dos ''encantadoras'' gemelas me han empujado fuera de la cama.

-¡¡A trabajar!!-gritan al unisono.
-Ya voy, ya voy-les contesto medio enojado. 
-Aquí no damos de comer a los vagos-se apresura a decir una.
-Te tienes que ganar la comida con el sudor del esfuerzo-reitera la otra.
-¡¡¡Dejadme en paz de una maldita vez!!!-pierdo la paciencia.

Acabo por echarlas de un empujón. No debería tratar así a las hijas del jefe y las hermanas de mi amigo, pero cada quien tiene su límite y, después de casi un año viviendo aquí, he acabado por gritarles cada mañana. Bajo la escalera tambaleándome del sueño. Abro despacio la puerta y rezo para que la cocinera no me vea llegar tarde, una sarten podría acabar golpeando mi cabeza. Al final me regañan e ''idiota'' es la palabra que más utiliza para su discurso moral.

Cada día paso las horas trabajando aquí, esperando a que ella venga. La mayoría de las veces en que aparece tan solo fuerza una sonrisa en forma de disculpa. Otras, me da ánimos para seguir manteniendo la esperanza, pero estoy empezando a pensar que incluso ella se ha dado por vencida. Rita es la única persona aparte del jefe que me está ayudando. Mi padre fue asesinado dos meses antes de que la familia de mi mejor amigo me acogiese en esta posada. Después de eso, el mismo asesino puso precio a mi cabeza. Desde entonces no he podido salir de este edificio para cobrar la herencia y enfrentarme a ese imbécil que está intentando arrebatar el negocio a mi difunto padre. Sigo esperando pistas o información con las que pueda demostrar su culpabilidad. 

Cerca del mediodía, empiezo a oír gritos provenientes de la entrada.

-¡¡Ya te he dicho que no necesitamos más trabajadores!!-grita el jefe enfadado.
-Espe... Espera... Yo... Ay...

Al parecer acaba de echar a alguien. Por la voz puedo asegurar que es una chica. El dueño tiene un sexto sentido para reconocer las personas problemáticas, seguramente las intenciones de esa joven no eran muy buenas, probablemente era una ladrona. Minutos después, la campana de la entrada vuelve a sonar, no tardo ni medio segundo en reconocer la voz de Rita. Esta vez no viene sola, hay otra persona con ella, la delincuente de hace un momento. Son guiadas hacia nuestra mejor habitación, una sala que utilizamos para ocasiones especiales. Pasa una hora hasta que sale una, mi benefactora. Se acerca al dueño y empiezan a hablar mientras yo sigo limpiando las mesas del comedor, varias veces señala al cuarto donde permanece su acompañante, que aún está sentada en la mesa esperando. Al final me pide que me acerque con un gesto. Su cara muestra una sonrisa reconfortante, pero no es forzada. Al ver esta expresión, una pequeña llama se enciende y mis pies se vuelven más ligeros, avanzo a paso rápido. Hoy por fin habrán buenas noticias.

-Conseguí información-dice Rita satisfecha.
-¿Pistas?-pregunta el jefe.
-Sí. Sé el paradero del asesino al que contrataron. Si pudiéramos capturarle y obligarlo a confesar, solo nos bastaría con eso para derrocar a ese imbécil.
-¿Como se supone que podemos hacerlo?-dije.
-Desgraciadamente, ese hombre ya se ha hecho con tu herencia, te han dado por muerto después de haber desaparecido tanto tiempo. Ahora tiene más medios que antes y nos resultará más complicado que antes. Ese tipo sabe que no has muerto, no estará contento hasta asegurarse de que el último descendiente está enterrado. Tampoco creo que el asesino hable, eso significaría jugarse la vida.

Bajo mi mirada y aprieto el puño, ese idiota se saldrá con la suya.

-Pero...-dijo repentinamente- Conozco al guardaespaldas perfecto, alguien que te acompañará en tu viaje.Es muy fuerte, además, conoce las mejores rutas. Si se trata de ella, tienes el éxito asegurado.

¿Ella? Obviamente asumo que lo he entendido mal, pero mis miedos se realizan cuando Rita aparece de nuevo junto con su acompañante, una joven de lo más extraña.

**********
Esto va de mal en peor. Ayer me dijeron que mis posibilidades de seguir viviendo se estaban agotando, hoy tengo que ser protegido por una mujer o, mejor dicho, niña. Seguramente es menor que yo, como mucho tendrá unos dieciséis años. Aunque la haya elegido Rita no confío en ella, la intuición del dueño nunca falla. Por la noche escondí el revolver en la bolsa, cuando llegue el momento me veré obligado a cuidar de mi mismo.

Estamos sentados en los caballos, ella va por delante para asegurarse de que seguimos bien el camino. Nuestro destino está bastante lejos, por lo que tardaremos mínimo tres días en llegar. Desde atrás, la miro fijamente, realmente parece una ladrona. Lleva una capa de color marrón que le llega hasta las rodilla, está muy desgastada y vieja. Cubre su cara con la capucha, solo una trenza se asoma fuera de esta. A pesar de que se cubre tanto la cara, lleva un atuendo demasiado llamativo, va vestida con unos pantalones de hombre atados con un cinturón muy grueso, calza unas botas negras que, a simple vista, también diría que no fueron hechas para su género. Esas ropas no me molestan, pero te hacen pensar en ella como un hombre al que le tocó el cuerpo equivocado. Lo que me pone nervioso es su top, no llega a cubrirle ni siquiera el ombligo. Si va por el mundo enseñando carne, tarde o temprano nos encontraremos con los problemas de frente.

-Oye, ¿no podrías taparte un poco más?-le digo.
-No-contesta sin vacilar.
-¿No te avergüenza ir enseñando tanta carne?
-No veo porque tendría que avergonzarme mi ropa.
-Eres una mujer, deberías cuidar un poco más tus apariencias.
-Si claro, ¿te crees que estoy aquí para ser tu perro de compañía? Soy tu guardaespaldas, no estoy para este tipo de tonterías.
-No sé como una niña puede protegerme-le contesto enfadado.
-Piensa lo que quieras, yo solo estoy aquí porque tu jefe me prometió una cama y comida a cambio de ayudarte.
-Tranquila, que ya me las apañaré yo mismo para sobrevivir.
-¿Un chico acostumbrado a la buena vida como tú? No me hagas reír. No durarías treinta segundos frente un asesino.
-Pues tener a una cría que carga con una daga que no sirve ni para pelar patatas no me ayudará mucho que digamos.
-Deja de cuestionar mis armas, tu vas por el mundo con un revolver que jamás has utilizado. ¿Te crees que es un juguete fácil de manejar?
-Estoy esperando verte a ti en acción. ¿Te cabe siquiera la empuñadura en tus diminutas manos?
-Que yo sepa solo nos llevamos tres años de diferencia y soy igual de alta que tu.
-Pero sigues siendo una niña a mis ojos. Creo que será más fácil protegerme sin tu ayuda.

En el momento que le hablo sobre defenderme, empieza a reírse. Me da la espalda de nuevo y sigue el camino. Pasan las horas y ni ella ni yo abrimos la boca, es muy desagradable. La noche no tarda en caer y aun estamos lejos del siguiente pueblo, nos vemos obligados a dormir en el bosque. Entre los dos preparamos leña y encendemos un fuego. Comemos algo de carne mientras seguimos en silencio. Empiezo a pensar que fui demasiado borde con ella. Así sin más empecé a quejarme de su aspecto, eso fue muy maleducado por mi parte. Pero, ella también a tenido una actitud bastante mala conmigo, no hay que olvidar que trabaja para mi. Estoy dudando sobre si disculparme o no, pero el orgullo me vence y sigo manteniendo mi silencio. Cuando terminamos de comer, ella se levanta y empieza a remover su bolsa, saca dos cuchillos de esta.

-Sobretodo no te muevas de aquí ni toques nada- me dice de repente.

Solo asiento con la cabeza. Se adentra poco a poco en el bosque hasta desaparecer de mi vista. En el momento en que dejo de oír sus pasos, me apresuro hacia su bolsa. Empiezo a examinar todo lo que esconde en ella. No es muy honorable lo que estoy haciendo, pero me ha sorprendido el hecho de que llevara esos cuchillos. Tendría que haberlo supuesto antes, una mujer que viaja sola por fuerza tendrá más de una sola arma con la que defenderse. Aun así me ha asustado por un momento, cuando me ha dicho que no me moviera me ha lanzado una mirada terrorífica. Mi mano se topa con algo, es peludo. Un escalofrío recorre mi espalda, rápidamente saco mi mano, pero ha empezado a ponerse negra. Noto mi sudor frío corriendo por toda la cara. Aúllo del dolor, mis piernas tiemblan y pierdo el equilibrio. No pasan diez segundos cuando ella regresa corriendo, ha oído mi grito. Sin perder el tiempo se arrodilla a mi lado y me examina el brazo.

-¡¿No te dije que no tocaras nada?!- grita enfadada.
-Lo...sien...lo siento...-me esfuerzo en contestar.

Sin decir una palabra se lanza derecha hacía su bolsa. La coge por la parte de abajo y tira al suelo todo lo que hay en su interior. Es cuando puedo ver lo que me ha provocado este dolor. Es el cadáver de una rata. Sin despistarse ni un momento se apresura a recoger una pequeña botella que contiene un líquido azul. Impregnándolo en sus manos, empieza a fregarlo sobre mi brazo. El color negro empieza a desaparecer de la piel, aunque se queda bastante irritada. Ya no me duele, pero siento un picor en la zona que se ha quedado roja.

-Te pido perdón -dice mientras me limpia el brazo.
-¿Porque tienes una maldita rata bañada en veneno?
-Por si algún ladrón se pasa de listo conmigo, es una medida de prevención. He dejado varias trampas alrededor de donde nos situamos, nos servirán de alarma.
-No debería haber tocado nada.
-Por cierto, ¿porque narices removías mi bolsa si se puede saber?
-Yo solo... No quería...
-Déjalo, no te molestes. Es normal que no confíes en una niñata de dieciséis años que lleva ratas envenenadas, cuchillos y una daga encima-dice con una sonrisa irónica.

Nos quedamos otra vez en silencio. Ella me cubre la zona irritada con las vendas que el dueño me dio en caso de que ocurriera algo así. Ninguno de los dos habla, yo no me atrevo a mirarla a la cara, me siento avergonzado. No sé como pedir disculpas, choco con mi orgullo de nuevo. Por un momento pienso en llamarla, pero me doy cuenta de que ni siquiera sé su nombre. Estaba tan enfadado con el hecho de que me asignaran una mujer como guardaespaldas, que la tomé por un enemigo sin que ella me hubiera hecho nada para merecerlo. Había buscado con tanta insistencia cualquier razón para criticarla, que ni siquiera me había parado a pensar en que la misma Rita fue quien me la había presentado como alguien fuerte. Aprieto mi puño y me trago el orgullo y la vergüenza.

-¿Como te llamas?
-¿Ejem?
-Hemos estado viajando juntos y ni siquiera te he preguntado el nombre. Me he comportado como un imbécil, si no quieres habla...
-Leia-responde sin vacilación- ¿Y el tuyo? No me lo dijeron.
-Neo. Leia es un nombre un poco extraño, nunca lo había oído antes.
-Pues Neo es nombre de perro en la mayoría de lugares que he visitado.
-Que graciosa...

Una vez dicho eso, se gira para recoger el trapo del suelo. Es la primera vez que veo su espalda sin estar cubierta por su capa. La luz que emite el fuego describe detalladamente las sombras de sus cicatrices, algunas más hondas que otras. En este instante me doy cuenta, Leia no es una chica normal y corriente. Es alguien que pone trampas que son peligrosas incluso para ella misma, una persona que nunca baja la guardia, una mujer llena de heridas que duelen con solo mirarlas. En este preciso momento me pregunto ¿qué clase de vida ha estado llevando? 


sábado, 22 de septiembre de 2012

Sekitsui (2)

Capítulo dos

Rita

 

La sala esta inundada de un silencio abrumador, incluso este grandullón permanece callado esperando mi reacción. En este preciso momento empiezo a reír, todos me miran desconcertados. Mi risa le pone nervioso.

-¡¡Estás loca!!-Empieza a gritar furioso.
-Eres un completo idiota-digo entre carcajadas-si quieres hacerte pasar por uno de ellos aprende a dibujar primero, si hasta se te corrió la tinta de las espinas.

Aprovecho su confusión, me agacho y una vez al suelo le hago caer girando mi pierna y golpeando fuerte las suyas. Lo dejo en evidencia ante toda la gente del bar. Empiezan a reír con toda confianza, me asquean. Me considero lo bastante fuerte como para enfrentarme a este tipo de personas, pero si llego a ser una comerciante de paso me habría dado una paliza y ellos no se habrían dignado a socorrerme. Les lanzo una mirada de odio y me largo del local de un portazo. Parece que esto les molesta.

Nunca en mi vida había visto el tatuaje de Black Thorn, supuse que era falso por la personalidad del tio más que por los múltiples defectos del dibujo. Si se supone que eres de un gremio como este, lo último que harás será revelar tu identidad delante de mucha gente, un asesino como diós manda siempre busca la mejor manera de matar sin ser descubierto. Pero la verdad es que me sorprendió mucho al principio, aunque era consciente de la trampa no me esperaba que el símbolo de este gremio fuera una rosa tan parecida a la que llevo en mi estómago. Esto me despierta gran curiosidad, pero no arriesgaré mi vida por descubrir algo que no solucionará mis problemas. Seguiré adelante con el plan original de vivir tranquilamente el mayor tiempo posible. Por la noche me encamino otra vez en dirección hacia el este. Con la fama que tiene este pueblo no es como para quedarse en una posada, estoy segura que sería una de las pocas veces en que mis ''alarmas'' caseras me serían de utilidad. Prefiero no arriesgarme.

Aunque mi cuerpo se mueve y camina hacia el destino que deseo, mi mente está en otra parte imaginando las cosas que haré cuando llegue. A pesar de que mi vida no sea lo que deseaba de pequeña, soy feliz a mi manera. Mis padres me enseñaron a buscar la felicidad incluso en la situación más oscura, a convivir con mis penas y encontrar lo bueno que hay delante de mi. No me gustaría hecharme a perder y vivir amargada hasta el día de mi último aliento, eso sería desperdiciar la segunda oportunidad que me dieron. Tras pensar en todo esto me siento más animada y acelero un poco el paso. Aseguro mi capucha, levanto la vista y sigo mi camino.

**********

El hombre enfrente mío no parece muy contento. Le he propuesto trabajar para él si me permite dormir en la posada. Me saca a empujones del edificio, incluso me tropiezo en la salida. Oigo un gruñido y un portazo a mis espaldas. ''No es para tanto'' digo para mi misma.

-¿Otra vez en lios? -dice la chica enfrente mio.
-Invitame a algo de comer y te lo cuento -contesto de forma natural.
-Deja de bromear. ¿Te parece normal ir llamando la atención de esta forma? Si yo te he reconocido es seguro que otros también pueden hacerlo.
-Tengo hambre.
-Mira que eres idiota... Venga, pero no te acostumbres.

Me ayuda a incorporarme y me guía al interior de la posada. El hombre de la recepción hace una reverencia en el momento que cruzamos la puerta. Al momento, levanta la cabeza y mira a mi amiga con admiración.

-Sea bienvenida señorita Rita, es un honor tenerla con nosotros hoy.
-No hace falta ser tan formal.-contesta Rita con una voz suave.
-Le tengo preparada una mesa en el mejor sitio de la posada.-lo contesta el dueño bajando de nuevo la cabeza.

Nos dirige hacia una sala distinta a la del comedor. Es una habitación pequeña pero elegante, al centro hay una mesa blanca y redonda la cual está llena de adornos tallados en la madera. Tiene unas patas que juegan a ser hojas dobladas de la más elegante forma. Una tela de azul claro se posa encima de ella, tiene bordes de puntilla hechos con un gusto increíble. En el centro se posa un jarrón lleno de rosas blancas rodeado de platos de comida realmente apetitosa. Al lado, hay un ventanal enorme que da al hinvernadero, fuera se pueden apreciar unos hibiscos. Más al fondo hay otras flores, todas distintas pero hermosas en conjunto. Plantas enredaderas cuelgan de la ventana y nos invitan a admirar el espectáculo de color que hay afuera. El hombre se adelanta a mi compañera y le prepara la silla con un gesto de respeto. En cuanto ella se sienta mientras suelta un suave gracias de su boca, el dueño me dirige una mirada de desagrado y me muestra que tanto detesta que esté cerca de alguien tan noble como Rita. Lo ignoro y me siento para saborear la tan apetitosa comida que hay ante mi.

-No creí que te encontraría aquí-digo mirando a mi plato-Pensaba que te habían ofrecido un trabajo como consejera en la ciudad central.
-Rechacé la propuesta, mi trabajo es proteger las personas, no hacer papeleo detrás de una mesa y mandar a otros en mi lugar.
-¿Y no se enfadaron por rechazarles? Ya sabes como son esas personas, demasiado orgullosas.
-Están muy cabreados conmigo, pero no por su orgullo... Tienen miedo, si me dieron ese trabajo fue simplemente para mantenerme alejada. Desde hace tiempo que investigo a mis superiores, tienen negocios que no quieren que descubra.
-Y déjame averiguar, viniste aquí para investigar.
-Exacto. Últimamente han desaparecido algunas personas en este pueblo. El hecho de que la noticia no haya llegado a oídos de la gente en los alrededores es por la gran habilidad en la que mis superiores han escondido la mierda.
-Deberías tener cuidado, esas personas te tienen en su punto de mira...

Hay una breve pausa en la conversación.

-En una lástima-dice repentinamente.
-¿Eh?
-Tu pelo. Era tan largo y bonito, y aún así lo dejaste tan corto... Incluso lo teñiste de rubio.
-¿Que querías que hiciera? Ir por allí con el pelo totalmente blanco llamaría demasiado la atención. Además, lo prefiero así de corto.
-Entonces quizá me lo corte yo también-me dice con una sonrisa.
-Déjate de bromas. ¡Me gusta mucho el tuyo, así que ni se te ocurra arruinarlo!

Rita es un joven brillante. A muy temprana edad ha sido capaz de conseguir un alto puesto en el ejército real. Sin embargo, su meta es distinta de las que tienen las otras personas de su rango. Ella es una persona que realmente se preocupa por proteger a los inocentes, una especie de heroína con una moral firme. Una mujer fuerte, hermosa e inteligente que ha sido capaz de vivir en un ambiente perteneciente a los hombres sin renunciar jamás a su feminidad. También es poseedora de unos dotes de liderazgo increíbles. Ella fue capaz de ver a través de mi y ayudarme cuando de verdad necesité una mano a la cual aferrarme, aunque esa es otra historia.

Sin darme cuenta, la conversación ha perdido ese ambiente tenso y me he relajado. Le hablo de mi situación actual y algunas anécdotas de mis viajes. Confieso que estoy teniendo algunos problemas en encontrar  trabajo en el pueblo, nadie se fía de una desconocida, cosa que no me extraña luego de oír sobre las desapariciones. Ella sonríe bajo el manto de luz que entra por la ventana. El olor de las flores se mezcla en el aire y nos regala una agradable sensación. La calma del cuarto y el buen sabor de la comida es algo que no podría explicar con palabras. Por un momento despierto de mi pequeña fantasía y dirijo mi mirada hacia el invernadero, alguien nos está mirando. Hay un chico escondido entre las plantas del fondo, parece que está tan metido en si mismo que ni siquiera se da cuenta de que lo estoy mirando. Sus ojos están concentrados en Rita, su expresión revela sus emociones. Contempla a mi amiga como si de una obra de arte se tratara. Cuando al fin se da cuenta de que lo estoy observando gira su cabeza y se retira rápidamente.

-¿Por casualidad sabrías si el dueño de este local tiene un hijo?-le digo a Rita sin dejar de mirar por la ventana.

-Tres en realidad. Un chico de dieciocho años que vive en otro pueblo y dos gemelas de siete. El que se ocupa del invernadero es la cocinera de la posada. 
-Si que eres cercana con esta gente.
-Hace poco más de un mes arresté a un extorsionador que les estaba dando problemas, desde entonces suelen invitarme.
-Ya entiendo. Después de todo podrían escribir un libro sobre ti. 
-Es solo mi trabajo. 

********** 

Hace ya un rato que Rita ha estado hablando con ese hombre. Quiero irme a probar suerte en otro sitio, pero sería muy maleducado marcharme antes que ella. Después de cinco minutos más, se acerca y me pide que hable con el dueño en la recepción. Se aproxima un poco más a mi y me da una palmada en la espalda, empiezo a sospechar de que era la conversación de hace un momento. Me muestra una sonrisa alentadora y desaparece por el arco de la puerta, ''lo harás bien'' es lo último que dice antes de irse. Creo que gracias a ella he encontrado un trabajo.


lunes, 13 de agosto de 2012

Sekitsui

Capítulo uno

Espina Cicatrizada

Hoy revisé el tablero del pueblo. Un dibujo mio está colgado en el centro, volvieron a subir la cifra de la recompensa. Mucha gente está detrás de mi cabeza, no puedo dejarme atrapar o todo terminará. Me apresuro entre la gente y aseguro mi capucha para proteger mi rostro de las miradas ajenas. Las calles están bastante castigadas por el tiempo por lo que tengo que andarme con cuidado para no tropezar. Consigo llegar a una posada de mala fama al anochecer. Pago una habitación con el dinero que le he robado a un soldado que estaba de guardia, creo que aún no se ha dado cuenta de que le han quitado las monedas... Cuando llego a la habitación saco una daga de mi bolsa, la empuño con fuerza y sujeto mi larga cabellera bien tensada. Cierro fuerte los ojos y corto sin pensarlo dos veces, el suelo del cuarto está lleno de pelo. Oculto el tatuaje que llevo en la parte izquierda de mi estómago bajo una venda. El siguiente paso consiste en colocarme las lentillas verdes, mis ojos rojos llaman demasiado la atención. Maquillo la herida que hay justo debajo de mi ojo izquierdo. Finalmente me miro en el polvoriento espejo que se sitúa delante de mi. Soy consciente de que mi aspecto no ha cambiado lo suficiente, pero es un disfraz lo suficientemente bueno para vivir en paz una buena temporada en un pueblo del este.



Empiezo a revisar las cosas de mi bolsa: la daga, un frasco con veneno paralizante, algo de dinero, un poco de pan envuelto en un pañuelo y una muda de repuesto para el viaje. No puedo permitirme el lujo de llevar muchas cosas encima, así que acostumbro a improvisar bastante durante mis viajes. Preparo una pequeña trampa por si alguien se atreve a entrar en la habitación mientras duermo y finalmente me acuesto en la cama. Aún después de tanto tiempo huyendo de una sentencia de muerte me pregunto que hice mal... Imagino que mi padre me abraza gentilmente mientras dice ''fue un mal sueño'' y mi madre aparece por detrás con una taza de chocolate caliente para calmarme, pero toda esta fantasía desaparece cuando cierro los ojos.

Un monstruo lo tiñe todo de negro, dos hermanos de pelo blanco lloran bajo un cadáver que les protege con una expresión amable, se sostienen la mano fuertemente. Un pueblo entero arde bajo llamas y desesperación, las voces de los nuevos huérfanos y los padres con los cuerpos sin vida de sus hijos maldicen y juran venganza sobre ellos y su familia. Una rosa nace y extiende sus espinas por su interior. Los dos hermanos corren y corren sin mirar atrás, deciden vivir en honor al sacrificio de su padre y así maldecirse a si mismos por ser tan inútiles. ''Nos haremos fuertes  y acabaremos con este poder los dos juntos''. Pero el niño se queda atrás mientras la niña sigue corriendo, cuando se da la vuelta solo ve la expresión de su hermano sonriendo. Despierto mojada en sudor frío, me levanto rápidamente y abro la  ventana al máximo. Estoy un minuto con el aire en la cara y me seco el sudor con una toalla. Me visto y salgo de la posada a toda prisa. Me encamino cuanto antes hacia el este. 

Consigo llegar sin problemas a Night Wish, un pueblo muy conocido por su gran abundancia de ladrones y grupos rebeldes. Me siento en la barra de un antro de mala muerte deseando que ningún idiota se me acerque. Mis cálculos fallan, pronto se presenta un tipo de unos dos metros de alto, calvo, piel morena, anchas espaldas y puños enormes, rondando por los treinta años. Tal y como temo se sienta a mi lado y me invita a una cerveza, lo rechazo de forma educada. El tipo sigue insistiendo en que tome la maldita bebida con una insistencia poco normal, se nota que le ha echado algo. Empieza a ser molesto... Saco unas monedas de mi bolsa para pagar la cerveza, las dejo sobre la barra y le doy la espalda sin decir nada. Parece que eso hiere su orgullo y se levanta rápidamente:

-¡¿Quién te crees que eres?!- Grita mientras tira fuertemente de mi brazo.
-¿Podrías soltarme si eres tan amable?-Le digo sin apenas inmutarme.

Parece que no tiene las neuronas suficientes para contestar algo coherente y lo único que se le ocurre hacer es darle una patada a una de las mesas del bar. Sonríe creyendo que estoy asustada, pero se empieza a poner nervioso cuando se da cuenta de que no es así. Toda la gente se nos queda mirando, no parece que vayan a ayudarme, ni siquiera el amo de este sitio tiene el suficiente valor para quejarse por las destrozas.

-¿Ya está? Que poca originalidad- le digo con una sonrisa desafiante- Estás loco si crees que algo tan típico de niño pequeño me asusta.

En el mismo instante en que termino la frase el tipo alza su puño amenazante. Pero puedo ver reflejado en su cara que no tiene la intención de golpearme, en lugar de eso golpea a la pared dejando al descubierto un tatuaje que escondía bajo su manga. Una rosa negra se ha apoderado de su brazo cubriéndolo de espinas. Un silencio abrumador se apodera de la sala, segundos después solo se oye las fuertes carcajadas de este fanfarrón. 

-¡¿Que pasa?! ¡¿Ya no hablas tanto?!- Decía gritando como si hubiera ganado algo por eso- ¡Después de todo no eres tan valiente! 

El tatuaje era el símbolo de  Black Thorn, un gremio de asesinos conocido por sus estrategias de asalto y su jefe, el cual la cifra por su cabeza es casi igual de alta que la mía. 

viernes, 1 de junio de 2012

Hola a todos

Hola a todos los que lean!!

Mi nombre en este blog es Rea. Me encanta dibujar al estilo manga, aunque no domino el dibujo de hombres (y no será por no haberlo intentado T^T). También me gusta mucho ver anime, leer mangas y hacer vídeos. Uno de mis pasatiempos es crear historias aunque reconozco que no muy originales xD

Adoro Vocaloid, mis personajes favoritos son, sin llegar a dudas, los hermanos Kagamine por sus sagas y Gumi Megpoid por su voz. Aunque recientemente me ha empezado a gustar mucho IA (vocaloid 3).

Una de las finalidades para las que he creado el blog es para empezar historias. Estas las haría por partes en distintas entradas, pero seguramente lo utilizaré para otras cosas. Tengo que decir que seguramente utilizaré los personajes de vocaloid en mis historias.

Soy una persona muy descuidada y olvidadiza además de perezosa (lo sé, no estoy dando una imagen demasiado buena xD), habrá que tenerme paciencia.

Gracias por leer!!